Categorías
enseñanza de yoga YOGA

Mi forma de acompañar la práctica de yoga en Ara Lasai

Hace años escribí sobre mi manera de entender el yoga.
Con el tiempo, la práctica y la enseñanza han seguido madurando, y hoy siento que puedo explicarlo de una forma más fiel a lo que compartimos en Ara Lasai.

Mi manera de enseñar no nace de una teoría concreta, sino de la experiencia: de lo que el yoga ha ido transformando en mi cuerpo, en mi forma de estar y en la manera de acompañar a las personas que llegan a la esterilla.

Para mí, el yoga es una herramienta de salud, de conciencia y de regreso al cuerpo.
Un espacio donde moverse, respirar, parar y escucharse.

Y aunque hoy en día muchas veces se asocia el yoga solo con las posturas, la práctica que compartimos aquí no se queda únicamente en lo físico.

El yoga no es solo movimiento

La práctica corporal es importante, claro. Nos ayuda a fortalecer, movilizar, respirar mejor y habitar el cuerpo con más presencia. Pero el yoga no se reduce al trabajo físico.

El movimiento, la respiración y la atención preparan el terreno para algo más profundo: cultivar equilibrio interno, claridad y una relación más consciente con una misma.

En las clases el movimiento es protagonista, pero no es lo único. También hay pequeños momentos de comprensión del yoga más allá de lo físico. A veces aparecen como breves “píldoras”: ideas sencillas que ayudan a dar sentido a lo que practicamos.

Hablamos, por ejemplo, del equilibrio entre esfuerzo y comodidad (sthira y sukha), de la ecuanimidad, de la compasión hacia una misma o de la energía que movilizamos cuando trabajamos con la respiración o con los chakras. No desde un enfoque teórico ni denso, sino como pequeñas claves que se pueden llevar a la experiencia directa.

La intención no es estudiar yoga, sino vivirlo y comprenderlo poco a poco desde dentro.

La práctica con el cuerpo

Trabajo principalmente desde el hatha yoga, el yin yoga y un enfoque funcional del movimiento. Me interesa que la práctica sea útil para la vida real: que mejore la postura, la movilidad, la fuerza, la respiración y el descanso.

En hatha nos movemos, fortalecemos y aprendemos a sostener el cuerpo con estabilidad.
En yin bajamos el ritmo, mantenemos y escuchamos con más profundidad.

En ambos casos la intención es la misma: sentir el cuerpo y aprender a habitarlo con más conciencia.

Vivimos en una cultura muy exigente y competitiva, y eso también se cuela en la esterilla. A veces queremos llegar más lejos, más profundo o parecernos a una imagen ideal de la postura. Pero el yoga no va de eso.

Cada cuerpo es distinto.
Cada día es distinto.

Una asana es adecuada cuando puedes respirar en ella, cuando hay estabilidad y cuando puedes sostenerla sin forzar. Si la sientes, está ocurriendo.

Una mirada terapéutica

Para mí el yoga es terapéutico y sinónimo de salud.
Busco que la práctica sea respetuosa y sostenible a largo plazo.

No todo vale para todo el mundo. Hay muchísimas asanas y maneras de trabajar; prefiero elegir aquellas que aportan beneficios de forma accesible y segura. Me interesa cuidar el cuerpo para poder seguir habitándolo muchos años.

Los accesorios forman parte habitual de las sesiones. Bloques, cinturones, mantas o la pared no son un recurso secundario, sino herramientas que ayudan a adaptar, sostener y hacer la práctica más amable.

El valor de parar

Cada sesión incluye un tiempo real de relajación final, de unos 10-15 minutos. No es un añadido rápido al final de la clase: es una parte esencial de la práctica.

Es el momento en el que el cuerpo integra, el sistema nervioso se regula y la mente puede soltar. Un espacio para no hacer nada y simplemente estar.

Además de las clases regulares, en Ara Lasai también propongo espacios específicos de yoga nidra. El nidra es una práctica de meditación guiada profundamente restaurativa que permite descansar sin dormirnos y acceder a estados de mayor interiorización y calma.

Es otra forma de acercarse al yoga: no solo desde el movimiento, sino también desde el descanso consciente y la escucha interna.

Practicar en grupo

En clase hay momentos de silencio y concentración, pero también espacio para el humor, para preguntar y para compartir. Me gusta que las personas se sientan cómodas y que el yoga sea también un lugar de encuentro.

La práctica es individual, pero se sostiene en grupo.
Se crea comunidad.
Y eso también forma parte del bienestar.


El yoga que compartimos en Ara Lasai es cercano, funcional y consciente.
Cuida el cuerpo, pero no se queda solo en lo físico.
Incluye movimiento, respiración, descanso y meditación.
Se adapta a la vida real.

Sigo aprendiendo con cada práctica y con cada grupo. Y desde ahí, desde ese lugar vivo y en evolución, acompaño a quienes llegan a la esterilla.

Nos vemos en la esterilla.

Mariona Cebollada
Ara Lasai