Qué tiene que ver el sistema nervioso con el agotamiento que sentimos hoy
Vivimos en una época en la que el cansancio se ha vuelto normal.
La mayoría de las personas pasan el día corriendo de una cosa a otra, con la sensación constante de no llegar a todo. Y cuando por fin llega la noche, el cuerpo está agotado… pero la mente sigue funcionando.
Dormimos, pero no descansamos.
Paramos, pero no nos relajamos.
Nos tumbamos, pero seguimos tensos por dentro.
Cada vez es más habitual escuchar frases como:
— “Estoy agotada pero no consigo desconectar.”
— “Duermo, pero me levanto cansada.”
— “Mi cabeza no para.”
Y lo curioso es que, ante esta situación, la respuesta que solemos buscar es hacer más cosas para cansarnos más.
Más deporte.
Más actividad.
Más estímulos.
Pensamos que si agotamos el cuerpo lo suficiente, el descanso llegará solo.
Pero no siempre funciona así.
Porque el problema no suele ser la falta de cansancio.
El problema es que nuestro sistema nervioso ha olvidado cómo parar.
Cuando el sistema nervioso vive en alerta
Nuestro cuerpo tiene un sistema encargado de regular el equilibrio entre actividad y descanso: el sistema nervioso autónomo.
Una parte de este sistema nos activa para responder a las demandas del día a día.
Es el modo de acción, el que nos permite trabajar, reaccionar, tomar decisiones o resolver problemas.
Otra parte es la que permite al cuerpo descansar, recuperarse y regenerarse.
El problema es que muchas personas pasan demasiadas horas del día en el primer estado.
Vivimos rodeados de estímulos:
— prisa constante
— pantallas
— preocupaciones
— sobrecarga mental
— agendas llenas
Y poco a poco el organismo se acostumbra a permanecer siempre un poco activado.
El cuerpo aprende a vivir en tensión.
Entonces llega la noche, nos tumbamos… y el sistema nervioso no sabe cómo bajar el ritmo. No porque no queramos descansar.
Sino porque nuestro organismo ha perdido la capacidad de entrar fácilmente en ese estado.
El descanso no es solo dormir
Dormir es importante, pero el descanso profundo es algo más complejo.
Es la capacidad del cuerpo de:
— soltar la tensión acumulada
— disminuir la actividad mental
— bajar el ritmo fisiológico
— permitir procesos de reparación física y emocional
Cuando esto ocurre, el organismo recupera su equilibrio natural. En fisiología esto se conoce como homeostasis. Y es una base fundamental para la salud.
Sin descanso profundo aparecen poco a poco muchas señales de desgaste:
— agotamiento mental
— dificultad para concentrarse
— irritabilidad
— tensión corporal
— problemas de sueño
El descanso no es un lujo. Es una necesidad biológica.
Aprender a descansar también es una práctica
En la tradición del yoga existe una práctica dedicada precisamente a esto: Yoga Nidra, a menudo traducido como “sueño consciente”.
El Yoga Nidra permite que el cuerpo entre en un estado de descanso profundo mientras la consciencia permanece presente.
Durante la práctica:
— la respiración se vuelve más lenta
— el ritmo cardíaco disminuye
— la actividad cerebral cambia hacia estados asociados a la relajación profunda
— el sistema nervioso puede salir del modo de alerta constante
Con la repetición, el organismo aprende a reconocer ese estado y a volver a él con mayor facilidad.
Muchas personas descubren que, cuando el cuerpo aprende a descansar de verdad, también mejora la calidad del sueño, la claridad mental y la sensación de bienestar general.
Descansar no es perder el tiempo
En una cultura que valora tanto la productividad, el descanso suele verse como algo secundario.
Pero el descanso no es lo contrario de la actividad.
Es lo que permite sostenerla.
Un cuerpo que no descansa bien acaba funcionando peor.
Una mente que no descansa acaba saturándose.
Aprender a descansar es, en realidad, una forma de cuidar nuestra energía, nuestra salud y nuestra vida.
Un espacio para parar
En Ara Lasai ofrecemos encuentros mensuales de Yoga Nidra, una práctica guiada que permite al cuerpo entrar en un descanso profundo y al sistema nervioso recuperar su equilibrio.
A veces, lo que más necesitamos no es hacer más.
Sino encontrar un lugar donde poder parar de verdad.
