Quiénes somos

Mi nombre es Mariona Cebollada y acompaño a las personas a través del yoga desde un lugar consciente, cercano y profundo.

Durante muchos años me dediqué a la gestión y administración de empresas por cuenta ajena. Soy técnica universitaria en Gestión de la PYME, familiar y de comercio, y tengo formación superior en Marketing, marketing digital y comercio electrónico. Sin embargo, tras el nacimiento de mi hija en 2013 y en un momento de elevado estrés laboral y dificultad para conciliar, mi vida dio un giro importante. Fue entonces cuando, por recomendación de una psicóloga, comencé a practicar mindfulness. Ese primer paso abrió un proceso de cambio personal que me condujo, de forma natural, hacia el yoga.

A través de la práctica fui profundizando en la autoindagación y el autoconocimiento, y sentí la necesidad de ir más allá: comprender, integrar y poder acompañar a otras personas desde ese mismo lugar. Inicié entonces mi formación como profesora de yoga (500h) y, desde entonces, he continuado ampliando mis conocimientos con formaciones específicas en:

  • Yoga y mindfulness para niños y familias
  • Yoga prenatal y postnatal
  • Yin yoga
  • Yoga hipopresivos
  • Yoga oncológico, una formación muy vinculada a mi historia personal
  • Yoga Nidra, como técnica de meditación

Actualmente continúo formándome en Yoga Terapéutico y soy profesora de yoga certificada por el Govern de les Illes Balears.

Independientemente del estilo, mi forma de acompañar parte siempre de la escucha, el respeto por el ritmo de cada persona y una visión del yoga como herramienta de cuidado a medio y largo plazo.

Mis clases no son sólo una práctica física. Son una experiencia completa y coherente, en la que el cuerpo, la respiración y la atención se integran con un sentido claro. Cada sesión se construye como un todo, con una intención definida, y puede variar de una semana a otra según el momento del grupo, el enfoque de la práctica o los aspectos que se estén trabajando. Tenemos un espacio inicial de toma de conciencia o reflexión, seguido de pranayama, un calentamiento progresivo y una secuencia de asanas bien estructurada, que puede estar enfocada en un área concreta, en una postura principal o en una práctica más global. La sesión finaliza siempre con un cierre de integración —relajación o meditación— en coherencia con todo lo trabajado. Estos espacios finales no son nunca iguales: se adaptan al momento, al grupo y a lo que está vivo en cada sesión.

No trabajo con fórmulas rígidas ni clases cerradas. La práctica se construye desde el sentir del grupo y desde mi experiencia, para que lo que sucede en la esterilla tenga un impacto real a nivel físico, mental y emocional.

Mi enfoque está influido también por formaciones en neurociencia aplicada al yoga y al movimiento consciente, lo que me permite comprender mejor cómo el sistema nervioso, la respiración y el movimiento se relacionan con el bienestar global. Esto se traduce en clases cuidadas, seguras y con una mirada terapéutica, pensadas para acompañar procesos y no solo momentos puntuales.

En mis clases no se buscan resultados rápidos ni objetivos impuestos. A veces, el objetivo de una sesión es simplemente bajar revoluciones, aliviar tensiones o recuperar la sensación de presencia. Y una sola práctica puede ser suficiente para eso. Otras veces, el camino es más largo y se convierte en un proceso sostenido en el tiempo.

El yoga que comparto es auténtico, completo y respetuoso. Un yoga que toca, que remueve cuando es necesario y que acompaña desde el cuidado. Mi intención es que el bienestar y la calma que se experimentan durante la práctica no se queden solo en la esterilla, sino que puedan integrarse en la vida cotidiana.

Si buscas una práctica consciente, profunda y orientada a mejorar tu calidad de vida desde el respeto y el amor hacia ti misma o ti mismo, este puede ser tu espacio.