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¿De qué nos hablan los síntomas infantiles?

Pesadillas, pipís, problemas con la comida, mala conducta…¿De qué nos hablan los síntomas infantiles?

“Alma tiene 5 años. Tiene un hermano de 3 y hace unos meses nació su hermanita”. Recientemente Alma ha empezado a hacer grandes rabietas, romper cosas y hacerse pipí. Sus papás están muy preocupados por su conducta y le reprenden a menudo por ella. Pero los castigos y explicaciones no funcionan… 

¿Qué te pasa a Alma…? Empezamos a descubrirlo cuando los  papás pudieron ver los pipís y los rabietas como  síntoma y escuchar lo que Alma necesitaba “

Los niños pequeños son esponjas. Pero no sólo lo son para el aprendizaje sino también para las emociones y el clima afectivo.  Reciben constantemente input de experiencias y emociones que todavía no están preparados para procesar y mucho menos compartir. Su lenguaje y su pensamiento concreto no se lo permiten. No tiene palabras para las emociones que son vividas como algo abstracto, global y abrumador.

Todo aquello que no podemos procesar por medio del pensamientos y la palabra es susceptible de ser manifestado por medio del cuerpo o de la conducta. Son lo que llamamos SÍNTOMAS. Del mismo modo nos ocurre a los adultos. Aquello que no podemos procesar o expresar suele acabar manifestándose de una u otra manera. Algunos podemos sufrir erupciones en la piel en épocas de estrés emocional, dolor de cabeza en situaciones sociales en las que no nos sentimos a gusto, dolor de espalda cuando nos cargamos de exceso de responsabilidad….

Los niños suelen hablarnos más por su conducta y manifestaciones corporales debido a su falta de lenguaje suficientemente evolucionado pero también al igual que los adultos pueden hacer síntomas cuando algunos pensamientos o sentimientos pueden resultar inaceptables. Es el caso de los celos o la rabia. La tristeza y el duelo también tienen en los niños expresiones muy diferentes a las de los adultos. Pueden estar muy inquietos, enfadados o bien inapetentes, presentar alteraciones del sueño o del apetito.

Os animamos a ampliar la perspectiva ante las malas conductas de los pequeños (ya sean hijos, sobrinos, alumnos…). Alejarnos un poco de la conducta en sí para preguntarnos: ¿Qué le pasa a mi hijo? ¿Qué necesita? ¿Qué intenta decirme con esa conducta?

Cuando a pesar de nuestros esfuerzos por comprender y acompañar a nuestros hijos no conseguimos llegar a soluciones que le ayuden a crecer y los síntomas persisten puede ser un buen momento para pedir ayuda. En ocasiones necesitamos que alguien con experiencia nos ayude a poner luz sobre la situación.

Para recordar:  Cuando un niño se porta mal lo que pide es AMOR. Y AMOR puede ser en cada caso CONTENCIÓN, ORDEN, FIRMEZA, COMPRENSIÓN, PRESENCIA, CALMA, PALABRAS… será nuestro reto ir leyendo en la conducta de nuestro hijo que es lo que necesita.

Lluïsa Balaguer, Psicóloga y psicopedagoga

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Incertidumbre

Nos ha tocado vivir tiempos complicados, podemos tener más o menos miedo a este nuevo virus que nos acecha, pero lo que está claro es que está provocando una gran inestabilidad a nuestras vidas, la incertidumbre, esa falta de confianza, de seguridad que tanto necesitamos las personas, y especialmente cuando crea inquietud.

Hay personas que lo están viviendo con mucho miedo, en algunos casos con temor, extremando precauciones o incluso privándose de salir de casa para nada más que lo estrictamente necesario. 

Otras se sienten más relajadas, porque saben que están cumpliendo con los protocolos de seguridad, quizás porque simplemente tenemos que continuar viviendo, porque aceptan esta nueva realidad y se intentan adaptar a ella del mejor modo posible. 

Y directamente hay personas irresponsables que no tienen ningún miedo por ellos mismos, pero tampoco por el resto de personas que forman su comunidad, no siguen las normas y ponen en peligro la estabilidad y la llegada de una ansiada nueva normalidad. 

El ser humano necesita estabilidad, saber que va a ocurrir nos da tranquilidad en la vida y nos proporciona seguridad y confianza. 

En función del trabajo personal de cada uno y de nuestra forma de ver el mundo, estamos más o menos preparados para afrontar cambios, lidiar con la incertidumbre, probar cosas nuevas, salir de la zona de confort.

Lo que ahora está ocurriendo es una situación excepcional, nueva para todos, y que se está alargando en el tiempo sin fecha de fin, esto nos provoca gran inestabilidad, a todos los niveles, salud, económico y laboral, de relaciones, personal… Este nuevo panorama que tenemos frente a nosotros no parece que vaya a cambiar por el momento, entonces qué podemos hacer para intentar llevar de la mejor forma posible todo esto? 

La respuesta no es sencilla, no existe una fórmula mágica, pero sí hay cosas que pueden ayudarnos a lidiar con la angustia, la inquietud, la incertidumbre…

  • Lo primero es aceptar que la vida es un cambio constante, nada permanece para siempre, es una rueda y en ocasiones estamos arriba y otras abajo.
  • Debemos cultivar una actitud abierta, flexible y con capacidad para la espontaneidad. Se puede empezar con pequeños cambios: cambia de silla, toma conciencia de que siempre sueles ocupar el mismo sitio, en casa, en la cafetería, en las reuniones de trabajo o en la sala de gimnasia… observa hasta qué punto te sientes seguro con estos hábitos y lo que provoca este pequeño cambio. 
  • Cuando sientas que una emoción te invade, primero identifícala e intenta aceptarla, no la rechaces, “esto es lo que siento ahora y esta bien”, toma el papel de observador, permítete sentirla, obsérvala en tu mente y en tu cuerpo (si hay alguna sensación corporal que vaya unida a la emoción) y no te enfades contigo misma/o por tenerla. 
  • Nuestra mente viaja de manera constante del pasado al futuro, pero pocas veces está en el momento presente, al surgir una preocupación, miedo, ansiedad, etc.  observa de donde proviene, ¿es por algo del pasado? ¿me estoy preocupando por algo del futuro? El único momento sobre el que tenemos poder es este, el presente, así que intenta volver, a través de la respiración, al ahora. 
  • Es bueno hablar de ello, porque dejamos que salga fuera y puede que nos ayude el hecho de verbalizarlo, intenta soltar. Pero no dejes que se apodere de todas las conversaciones, cuanto más hables de ello más pensamientos provocarás y corres el peligro de entrar en una espiral.
  • Respira de manera consciente, siéntate unos minutos y observa como entra el aire por tus fosas nasales y como sale a través de ellas, intenta percibir la temperatura del aire de la inhalación y la exhalación, puedes contar lo que dura cada inhalación y cada exhalación, o puedes contar respiraciones, lo que prefieras, pero de este modo estarás en el ahora y poco a poco conseguirás entrenar la mente para que esté donde tu quieras y no en los pensamientos constantemente.  
  • La meditación y la práctica del yoga pueden ser tus grandes aliados en este camino. Te invitan a permanecer en el momento presente, a la aceptación, la observación de tu cuerpo y tu mente, a la calma, a una mejor relación contigo misma/o, con tus sentimientos y emociones y con los demás. Es un camino hacia el conocimiento interior y el bienestar físico y mental.
  • Y por supuesto, en caso de que esos sentimientos te dominen, no dudes en acudir a un especialista, un psicólogo/a, puede ayudarte a combatir todos esos miedos e inseguridades y a que vuelvas a tomar el control de tu vida. 

En AraLasai somos especialistas en bienestar, y queremos ayudarte. 

Realizamos sesiones de Yoga Niños, Yoga Adultos, Yoga Embarazo y disponemos de servicio de Psicología infantil y adultos. 

Puedes contactar con nosotras para lo que necesites. 

Mariona Cebollada, codirectora del centro AraLasai, instructora de yoga, yoga niños y embarazadas.

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Adaptación

AraLasai es un proyecto nuevo, un espacio que se cultivó desde el cariño, las ganas de un trabajo bien hecho, la ilusión. Nos esforzamos para crear un espacio físico donde encontrar la calma, la tranquilidad, la confianza, la empatía y el acompañamiento en los procesos vitales, desde una perspectiva holística. 

Es un proyecto que llevábamos gestando un largo tiempo, lo pensamos todo detenidamente, por poneros un ejemplo, el nombre del proyecto, AraLasai, es una combinación de dos palabras, su traducción es Ahora Calma, combina nuestros idiomas maternos, mallorquín y vasco. Nuestro logo, con el que nos sentimos totalmente identificadas, representa la tranquilidad y el bienestar de sentirte como en casa. 

Justo iniciamos nuestra andadura cuando un virus, algo minúsculo llamado coronavirus, algo con lo que no contábamos, se coló en nuestras vidas de lleno, apartándonos absolutamente de todo, y por descontado de nuestro trabajo tal y como lo habíamos concebido, nuestro local físico. 

Los primeros días me sentí realmente mal, no conseguía encontrar una explicación y sentía gran frustración y rabia, estaba centrada en el futuro, ¿qué pasará? Encontré la calma centrando mi atención en el ahora, en el presente «esta es la situación, es algo que no depende de mí, no puedo cambiarla, pero si puedo cambiar el modo en que la vivo». Cada uno tenemos una situación personal, pero todos estamos unidos y todos tenemos la capacidad de vivir este presente como queramos.

Nos encontraremos con un montón de sentimientos, seguramente cambiarán de un momento a otro, muy rápidamente, todo se amplifica porque no podemos escapar de nosotros mismos, no podemos salir a cambiar de aires, así que vamos a trabajar nuestro interior.

Lo primero que podemos hacer es centrarnos en nuestra respiración, cuando nuestra conciencia se dirige a la respiración cada célula de nuestro cuerpo se calma, no hace falta seguir ninguna pauta o método, simplemente siente tu respiración, tal y como es, y observa si es más rápida o lenta, si es más profunda o superficial, solo observa y acepta, no intentes cambiarla, la aceptación, no juzgarnos y tratarnos de manera compasiva es clave.

Poco a poco y sin hacer nada, simplemente centrados en nuestra respiración esta se volverá más profunda y tranquila, entonces podemos intentar evocar un sentimiento, una emoción, una imagen que haya sucedido, y buscar donde la sentimos a nivel físico, puede ser en el pecho, en el abdomen, en la cabeza, etc., en cualquier sitio, y observa que tú eres mayor que tu emoción, que tú no eres tus emociones, las emociones van y vienen y están condicionadas por nuestro pasado, nuestras creencias, nuestras vivencias, pero no somos nosotros. 

Os invito a reflexionar sobre esto, a meditar si os animáis y sobretodo a respirar de manera consciente. 

Por nuestra parte, hemos intentado adaptar nuestros servicios a la situación, estamos en una era tecnológica y tenemos de aprovechar todas las oportunidades a nuestro alcance, así que os ofrecemos nuestro acompañamiento del único modo posible, a través de la pantalla, que no puede reemplazar el calor de los encuentros físicos, pero es un buen modo de conectarnos, ayudarnos y sentirnos cerca.

Mariona Cebollada